el imperio de lo efímero

Me sirven en un restaurante un plato impecable, lleno de colores, con todo lujo de detalles. Apetitoso.
Enciendo el televisor; me hipnotizan los modelos, las casas, los vestuarios, los cutis, los peinados, los sofás de los platós.
Antes de irme a dormir, tomo un libro y me quedo contemplando la belleza de su encuadernación. Me quedo durmiendo sin abrir el libro.
Voy por la calle, la gente viste casi perfecta; mi vecino de arriba tiene más músculos que hace unos meses, la de la carniceria se ha puesto tetas y quitado arrugas.
Entro en internet, y me cuelo por una pagina donde hay unos efectos especiales que me alucinan. Me pierdo por las ramblas entre el deseo; y me arrastra una espiral de tendencias, objetos, y accesorios que me zambullen en el mundo de la estética.
Vivimos en un mundo saturado de belleza.
EN un territorio donde la belleza es un dictador fascista, que nos acabará escupiendo a todos.
El arte reniega de la belleza, y se aleja de ella hasta convertirse en escatológico.
¿Hay belleza que no sea superficial?
¿Hay belleza con alma?


0 Comments:
Publicar un comentario en la entrada
Links to this post:
Crear un enlace
<< Home